¿Existe la justicia cuando somos inmigrantes?

Hace poco, los trabajadores de la planta agrícola Taylor Farms*, en California, detectaron un fuerte olor químico* mientras trabajaban. Tras avisar a sus jefes, se les dijo que simplemente se colocaran las máscaras y siguieran trabajando. No fue hasta que más de veinte de empleados, incluyendo dos mujeres embarazadas, presentaron síntomas como vómitos, desmayos y hemorragias nasales, que el empleador dio la autorización para que el personal evacuara la planta.

Uno de los trabajadores había llamado ya al Fire Department, y fueron los bomberos quienes determinaron que aquel olor se debía a un derrame de dos químicos: el ácido acético y el cloro, que al combinarse resultan en un gas muy peligroso que ataca las membranas mucosas de la nariz y los pulmones. Algunos empleados acudieron al hospital, recibiendo instrucciones médicas de no regresar a trabajar. El doctor de la compañía, sin embargo, señaló que todos debían volver al trabajo, y ante los rumores de la creación de un sindicato de empleados, los jefes amenazaron con llamar a las autoridades migratorias para pedir la deportación de los trabajadores indocumentados.

Casi al mismo tiempo, al otro lado del país, un incendio se desataba en los almacenes de la tienda de equipos de vídeo B&H*, en Nueva York, donde cientos de empleados trabajan por largas horas bajo duras condiciones. Al ser alertados sobre el fuego, los jefes impidieron la evacuación del sitio y sólo permitieron que los trabajadores se pusieran a salvo tras hacer pasar a cada uno de ellos por un detector de metales. Fue entonces que el personal decidió hacer públicos los constantes abusos por parte de sus empleadores, causando gran conmoción en la comunidad.

Por años, los empleados de B&H estuvieron expuestos a polvos de fibra de vidrio y benceno, altamente tóxicos y motivo de enfermedades respiratorias y sangrados nasales crónicos. También al asbesto, la principal causa de mesotelioma. El poco acceso al agua potable durante el trabajo significó para muchos empleados el desarrollo de cálculos en los riñones. La exigencia de cargar objetos pesados sin ayuda resultó en lesiones musculoesqueléticas. El empleador, ignorando por completo las leyes laborales, exigió a los trabajadores del almacén cumplir jornadas de 13 a 16 horas, con tan sólo 45 minutos libres para almorzar.

Encima de todo aquel maltrato, los empleados de B&H fueron víctimas de acoso y abuso verbal, incluyendo insultos y frases derogatorias. Finalmente, ante los primeros esfuerzos de organizar un sindicato para defender sus intereses, se les amenazó con la toma de represalias.

Nuestras comunidades sufren injusticias

Legalmente hablando, estas injusticias tienen varias cosas en común, pero hay un elemento en especial que nos llama la atención como abogados de origen hispano: las víctimas de estos abusos son en su mayoría inmigrantes. Personas como nosotros o nuestros padres, que valerosamente dejaron una vida atrás y empezaron otra nueva en los Estados Unidos en busca de las grandes oportunidades que este país ofrece para ellos y sus familias, pero que se enfrentan día a día a injusticias, discriminación y abusos de los cuales es difícil defenderse cuando no se entiende el sistema legal.

Una de nuestras colegas, Lina López, nos cuenta que justamente se hizo abogada porque quería ayudar a la gente que muchas veces no tiene una voz. Su familia emigró a los Estados Unidos desde su natal Colombia cuando ella era pequeña, y según recuerda, sus padres sufrieron también discriminación, abusos con sus salarios en el trabajo y estafas por no dominar el inglés. Estos hechos fortalecieron su convicción de que toda persona tiene derecho a acceder a la justicia por medio de la ley, sin importar su raza, situación económica, dominio del inglés ni estatus migratorio.

Ivan Voronec, otro de nuestros compañeros, empezó su carrera de abogado trabajando casos de seguros. Ejerciendo su profesión, él observó que los hispanos muchas veces no tenían más opción que contratar a abogados que no hablaban su idioma, lo cual complicaba tremendamente el ejercicio de su defensa y resultaba a menudo en que no se hiciera justicia. Este hecho le hizo entender la gran importancia de ofrecer un servicio bilingüe para hispanos que prefieren recibir asistencia legal en su lengua materna.

Queremos ser la solución

Junto a Lina, Iván y varios otros colegas hispanos que comparten nuestra filosofía, hemos creado abogados.com, la primera red de abogados bilingües en los Estados Unidos preparada para servir a nuestra comunidad a nivel nacional. Las tecnologías actuales hacen que sea más fácil transmitir la información, y vamos a aprovecharla al máximo para que tú aprendas sobre tus derechos y le pierdas el miedo al sistema legal de este país. Después de todo, el objetivo de la ley es lograr soluciones justas y los abogados estamos aquí para ayudar a que eso se cumpla.

Te invitamos a que visites nuestra página web de manera frecuente. Trabajamos día y noche para ofrecerte cada vez más información y recursos para resolver tus dudas legales. Los artículos de nuestro blog explican en forma clara aspectos del sistema legal que son especialmente relevantes para nuestras comunidades. Tenemos también vídeos que muestran de manera didáctica cómo hacer valer tus derechos y hacer oír tu voz en este país.

Esperamos que todo lo que encuentras aquí te sea de utilidad. Como latinos, entendemos tus inquietudes. Como abogados, conocemos muy bien la ley, y queremos que te sientas respaldado por nosotros en cualquier situación legal a la que te tengas que enfrentar.

Nos gustaría ayudarte a resolver esos asuntos pendientes. Queremos también saber lo que tú piensas, tus preguntas, tus dudas o los temas que te gustaría que tratemos. Si tienes alguna pregunta legal, llámanos. Queremos oír tu historia y ayudar darle un desenlace justo.

 

 

*Disponible sólo en inglés.

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