(VIDEO) ¿Su lesión fue culpa del médico? Entérese en 4 pasos

Imaginemos que usted lleva a su pequeño al médico para que le revise una herida abierta que se hizo jugando. Usted se registra con la recepcionista y espera hasta que llaman el nombre de su niño. El médico, apurado porque está viendo a muchos pacientes aquel día, lleva a su hijo a una sala de exámenes. Tras efectuar un chequeo de rutina, presta atención a la herida en la pierna, la cual se hizo hace menos de 30 minutos, y utiliza herramientas que se encontraban encima del mostrador.

Antes de salir de casa, usted había detenido el sangrado y aplicado aerosol antibacterial y una gasa para proteger la herida. El doctor no se muestra preocupado por la profundidad del corte y dice que sólo necesitará algunos puntos para cicatrizar. El médico toma más herramientas del mostrador, sin saber que aquellas mismas herramientas acaban de ser utilizadas para tratar a otro paciente que tenía una infección, y con ellas termina de coser la herida de su hijo. El consultorio tiene como norma que el médico sólo utilizará herramientas guardadas en gavetas, ya que así se asegura de que han sido esterilizadas.

A los pocos días de su visita al médico, su hijo comienza a sufrir mayor dolor, así como una decoloración de la zona que rodea la herida y se comienza a enfermar. Usted lleva al niño de vuelta donde el doctor, quien niega cualquier responsabilidad por la infección, la cual requiere hospitalización y un tratamiento intensivo. Usted sabe que ocurrió negligencia, pero eso no basta. Necesitamos comprobarlo.

¿Cómo se comprueba una negligencia?

Para demostrar una negligencia médica, debemos probar la existencia de cuatro elementos. Ellos son: deber, incumplimiento, lesión y daños.

  1. Deber: Una vez establecida una relación doctor-paciente, el médico asume un cierto deber de ofrecer cuidados. Este deber consiste en actuar como otros médicos actuarían en una situación similar, y en seguir los procedimientos aceptados en la comunidad médica. En el ejemplo al principio del post, el niño y el médico establecieron una relación de doctor-paciente cuando usted entregó información a la oficina y se realizó una evaluación. El doctor ahora tiene el deber de actuar como actuarían otros médicos bajo condiciones similares, utilizando procedimientos y cuidados aceptados por la comunidad médica.
  2. Incumplimiento: Una vez establecido el deber, el doctor está en la obligación de brindar cuidados razonables y tratar al paciente como lo harían otros profesionales de este campo, siguiendo procedimientos que sus colegas aceptarían. En el caso descrito, el deber fue incumplido cuando el médico rompió el protocolo y utilizó herramientas que estaban sobre el mostrador, en lugar de las que estaban esterilizadas y guardadas en la gaveta. El uso de herramientas no esterilizadas pusieron a su pequeño en riesgo de sufrir daños.
  3. Lesión: La víctima tiene que haber sufrido una lesión. En la situación presentada, su hijo contrajo una infección debido al uso de herramientas no esterilizadas por parte de su médico al momento de tratar su herida. Para ganar en un caso de negligencia contra su doctor, su abogado debe probar que las herramientas no esterilizadas fueron la causa directa de la herida de su hijo.
  4. Daños: La víctima debe sufrir daños, ya sean económicos o no económicos como resultado de la lesión. En el ejemplo que citamos, la hospitalización del niño representa costosas facturas médicas, entre otros gastos. Quizás el padre o la madre, además, tuvieron que perder días de trabajo para hacerse cargo de su hijo.

Negligencia grave

Digamos que usted sufre un severo golpe en su brazo derecho en un accidente de tráfico, y le llevan de inmediato a un hospital en una ambulancia. Usted es examinado por los médicos en la sala de emergencias y se determina que usted necesitará una intervención quirúrgica de inmediato a fin de detener el sangrado y prevenir lesiones más graves.

Tras llevarle a la sala de emergencias, su cirujano mira rápidamente un documento para ver cuál es el tipo de procedimiento que le realizarán. Cuando usted despierta, descubre que le hace falta un brazo. En lugar de dar tratamiento a su brazo derecho, claramente lesionado, su brazo derecho, que se encontraba en perfectas condiciones, ha sido amputado. Antes de la cirugía, el médico había mirado descuidadamente un documento y creyó que usted era otro paciente, el cual necesitaba que su brazo derecho sea amputado debido a una infección. Al ser usted un trabajador de construcción, usted ya no es capaz de realizar el trabajo que solía ganarle el sustento.

Para ganar un caso de negligencia grave, se debe mostrar los mismos cuatro factores necesarios para cualquier otro caso de negligencia médica: deber, incumplimiento, lesión y daño. Sin embargo, el incumplimiento del deber tiene que haber sido tan atroz que habría sido obvio para cualquier persona con sentido común, incluso fuera de la comunidad médica.

  1. Deber: Aquí se estableció una relación médico-paciente al momento que el cirujano aceptó la responsabilidad de llevar a cabo la operación. Una vez establecida esta relación, el cirujano asumió la obligación de hacer su trabajo de manera razonable y cuidadosa, como haría cualquier otro cirujano bajo circunstancias similares.
  2. Incumplimiento: El cirujano incumplió su deber al actuar de manera atolondrada y falló cuando debía seguir los pasos previos a la cirugía de manera aceptable por otros profesionales. Al no examinar con cuidado los documentos para determinar el tipo de procedimiento a realizarse, el cirujano cometió un incumplimiento del deber tan terrible que podemos considerarlo negligencia grave.
  3. Lesión: A consecuencia del incumplimiento que acabamos de analizar, se realizó una amputación. Por si fuera poco, las heridas existentes en el brazo izquierdo no fueron tratadas a tiempo, resultando en una infección.
  4. Daños: La lesión que usted sufrió, deriva a su vez en daños compensables. En un caso de este tipo, usted podría reclamar compensación por dolor y sufrimiento, pérdida de ingresos, pérdida de salarios futuros y angustia emocional.

Un tratamiento que no funciona, ¿constituye negligencia?

No necesariamente. Si un médico receta un tratamiento, por ejemplo, y este no ayuda a calmar nuestras dolencias en el tiempo esperado, es muy probable que no se trate de una negligencia, sino más bien del margen de error aceptable dentro de los estándares de la comunidad médica. Muchas veces las dosis iniciales pueden ser bajas, buscando ver cómo reacciona el organismo sin someterlo a efectos secundarios dolorosos, por citar un ejemplo. El médico en estos casos hará un seguimiento de la evolución de su paciente para decidir si será necesario recetar dosis mayores, lo cual es perfectamente normal. Nuevamente, ante las dudas, es necesario escuchar la opinión de otros profesionales del mismo campo, para determinar si el médico en cuestión siguió procedimientos razonables en la práctica de su profesión.

¿Qué hacer si fui víctima de negligencia médica?

Se recomienda buscar una segunda opinión con otro médico. Si este segundo médico le dice que usted ha sufrido lesiones o complicaciones debido a procedimientos indebidos por parte del médico anterior, es importante que usted busque un abogado. Si se trata de una negligencia grave, del tipo que no necesita de un profesional para ser evidente, sino simplemente de la observación razonable de una persona con sentido común, el procedimiento será más sencillo.

Un abogado sabrá evaluar todas las variables presentes en su caso y todas las opciones legales que usted tiene para presentar un reclamo ante las autoridades y lograr una compensación justa que cubra todos sus daños. En abogados.com le ofrecemos una consulta gratuita en español. Es tan sencillo como completar nuestro formulario en línea, y un miembro de nuestro equipo se complacerá en oír su historia y analizar todas sus posibilidades de ganar.

 

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