Todos a votar: Los Latinos decidiremos esta elección

Cuando los inmigrantes ganamos la ciudadanía en los Estados Unidos, la satisfacción y el alivio son difíciles de explicar. Sobre todo para quienes hemos tenido que pasar por mucho para llegar a ese momento: años de papeleos, tediosas aplicaciones, múltiples rondas de “biometrics”, interminables trámites e incómodas entrevistas, todo ello mientras vivimos en la incertidumbre de saber que nuestro futuro depende de la decisión de personas que no nos conocen.

Aún así, podemos sentirnos afortunados. Debido a la manera como están establecidas las normas migratorias en este país, muchos de nuestros hermanos hispanos no cuentan con una camino legal hacia la ansiada ciudadanía. Muchas personas alrededor del mundo sueñan con ser ciudadanos de la primera potencia mundial, sin necesitar visas para entrar a casi ningún otro país y contando con un acceso privilegiado a las innumerables oportunidades que nos trajeron a nosotros hasta aquí en primer lugar.

Ahora somos estadounidenses. El país de nuestros hijos y de nuestros sueños es ahora también nuestro país. Pero hay un derecho que muchos ciudadanos de origen hispano aún no aprovechan del todo. Un derecho que nos hace partícipes del futuro de nuestra nueva patria, y es el derecho a votar.

La importancia del Voto Latino en los Estados Unidos

Según Pew Research, hay en los Estados Unidos 27 millones de hispanos que cumplen con las condiciones legales para votar, es decir, que son ciudadanos estadounidenses y han cumplido los 18 años de edad. Sin embargo, menos de la mitad, sólo 10 millones, acuden a emitir su voto el día las elecciones, lo cual significa que menos de la mitad de nuestras voces se hacen escuchar cuando este país toma decisiones.

Nuestro voto es extremadamente importante. La historia reciente deja claro que los latinos que acuden a votar pueden definir el destino de los Estados Unidos. En las últimas elecciones presidenciales del año 2012, el voto latino básicamente decidió la ajustada victoria de Obama sobre el republicano Mitt Romney, y los expertos señalan que ningún candidato podrá llegar a la Casa Blanca este año si no logra al menos el 33% de los votos hispanos.

Sin embargo, a pesar de que constituimos una parte muy importante del electorado de este país, hay muy pocos latinos ocupando cargos políticos y representando a nuestra comunidad a la hora de tomar decisiones. Hace poco, un reportaje de Latino USA en NPR nos contó la historia de la ciudad de Pasco en el estado de Washington. Si bien la población de esta localidad es 59% hispana, en su mayoría de origen mexicano, lo cual define en gran parte la identidad cultural del lugar, la poca participación hispana en la vida política y los procesos electorales de Pasco resultan en un gobierno local en el cual ni el alcalde, ni el administrador municipal, ni la barra de educación, el fiscal ni el sheriff de la ciudad son hispanos. Una mayoría hispana es gobernada por una minoría no-hispana que tomará decisiones que afectarán a todos, pero que representarán la visión de sólo unos pocos.

¿Por qué no votamos más?

Existen varias teorías. Nosotros creemos que, así como ocurre con muchos otros derechos expuestos en nuestro blog, los motivos principales por los que no hacemos uso de nuestro derecho a voto es la falta de acceso a la información y una falta de conocimiento del sistema estadounidense, que es bastante diferente al de muchos de nuestros países de origen.

Por ejemplo, a diferencia de muchos países latinoamericanos, el voto aquí no es obligatorio, sino voluntario, es decir, nosotros podemos decidir si votamos o no sin enfrentarnos a ningún tipo de penalidad si es que decidimos no hacerlo. Otra diferencia es que el día de las elecciones aquí suele ser un día de semana en lugar de un sábado o domingo y preferimos no interrumpir nuestro trabajo. Es cierto que necesitamos hacer un esfuerzo extra no sólo para aprender el sistema sino para participar de él, pero así como trabajamos duro para convertirnos en ciudadanos, es importante que ahora aprovechemos los derechos que hemos ganado para decidir qué tipo de país le dejaremos a nuestros hijos.

Existen en este país unos 12 millones de inmigrantes indocumentados y muchas otras personas que se encuentran aquí de manera legal pero aún no han terminado el largo proceso de adquirir la ciudadanía. Estas personas son muchas veces nuestros propios familiares y amigos. Personas de trabajo, que pagan impuestos y en algunos casos incluso sirven en nuestras fuerzas armadas, pero aún no cuentan con la voz que usted tiene el día de las elecciones. Usted puede representarlos a ellos también con su voto. Es muy difícil que quienes no los conocen de cerca entiendan cuáles son los problemas que les afectan y sus expectativas en este país, y es por ello importante que usted lleve ese mensaje también al momento de emitir su voto. Recordemos que todos, de una u otra forma, hemos estado allí también y hoy, como ciudadanos estadounidenses, podemos hacer una diferencia.

¿Cómo hago para votar?

Cada estado cuenta con un proceso diferente para registrarse y votar. Sin embargo, las leyes federales han creado algunas normas para asegurar de que todo aquel que califique y tenga la voluntad de votar pueda hacerlo sin dificultades.

Si usted tiene trabajo el día de las elecciones, la ley indica que su empleador tiene la obligación de otorgarle tiempo libre para que vaya a votar. Si no domina el idioma inglés, usted puede solicitar documentos traducidos o la ayuda de un intérprete. Los centros de votación están además equipados para brindar facilidades a personas que sufren de alguna discapacidad. Si un votante necesita, además, asistencia para votar debido a ceguera, discapacidad o incapacidad para leer y escribir, está permitido que un amigo o pariente vaya con ellos y les ayude a votar.

La página web del Gobierno de los Estados Unidos ofrece una guía bastante práctica y en español sobre cómo registrarse según su estado y prepararse para votar. Le recomendamos que le de una mirada y siga los pasos que allí le indican para incorporarse al electorado. Cada voto cuenta, y el suyo podría hacer la diferencia, así que… ¡Nos vemos el día de las elecciones!

Comments

comments