¿Ocurre discriminación en los sindicatos? Un caso revelador

A pesar de que muchos sindicatos se han vuelto más diversos en Estados Unidos, en muchos lugares de trabajo la discriminación contra los obreros Latinos y afroamericanos sigue afectando al sector de la construcción del país. Y el caso de los trabajadores metalúrgicos de la ciudad de Nueva York no queda ajeno a esta situación. Hace décadas, que los sindicalistas metalúrgicos blancos reciben más oportunidades de trabajo y pensiones más altas que los miembros de las minorías, de acuerdo con el New York Times.

Un caso de décadas

En diciembre, el diario neoyorquino publicó un informe en el que dice que el Local 28* del sindicato internacional de trabajadores metalúrgicos de Nueva York comenzó, en noviembre, a pagar las primeras cuotas de una demanda por discriminación de $12.7 millones, en favor de cientos de afroamericanos e hispanos a causa de unos pagos atrasados.

De acuerdo con una demanda ganada en 2008 por $6.2 millones, los trabajadores habían sido mal compensados debido a su raza o nacionalidad. Dicha demanda, fue planteada hace más de 44 años contra su sindicato- y la más antigua para este tipo de casos en manos de la comisión estadounidense de Oportunidades Laborales Justas (conocida como EEOC, por sus siglas en inglés).

La EEOC había entablado la litigación original en 1971. En 1975, un juez federal impuso una orden en la que se incluyó un programa de Acción Afirmativa. A dicho concepto legal, también se lo conoce como “discriminación positiva”, y consiste en políticas o programas que buscan reparar, o compensar, las discriminaciones del pasado contra las minorías que históricamente las han sufrido. Y favorecer así a que todos tengan igualdad de oportunidades.

En cuanto al dictamen de pago de la demanda de 2008, su fin era compensar a los trabajadores por sueldos perdidos entre 1984 y 1991. La litigación relacionada con una demanda similar de pago por trabajo que se hizo después de 1991 continuaba. Pero, desafortunadamente, como las negociaciones se prolongaron por años, algunos trabajadores de las minorías se dieron por vencidos. Entre aquellos que siguieron luchando en la demanda estaban los que no podían dejar de compararse con el progreso que disfrutaban los sindicalistas blancos que compraban casas, enviaban a sus hijos a la universidad y se retiraban cómodamente. Muchos sabían que podrían haber tenido ese tipo de vida, si hubieran tenido la oportunidad de acceder a un trabajo estable.

Un sindicato con una larga historia de discriminación

Recordemos que hasta la década de 1960, el Local 28, no admitía entre sus miembros a trabajadores que no sean calificados como blancos. En sus estatutos se mantenía la disposición de aceptar “solamente caucásicos” hasta que las autoridades estatales ordenaron al sindicato dejar de realizar este tipo de prohibiciones de admisión en 1964.

Muchas décadas después y en un contexto social diferente, el tribunal federal, sin embargo, se encontró con que el Local le había negado sistemáticamente oportunidades de trabajo a obreros afroamericanos e hispanos. Las autoridades aseguran que esta es una práctica de discriminación más sutil y compleja que los métodos de discriminación del pasado, pero que perdura en una Nueva York plagada de rascacielos, en la que la construcción de nuevos edificios y proyectos inmobiliarios sigue siendo un boom.

Michael Belluzzi, ex presidente del sindicato, dijo que muchos trabajadores blancos temían perder su trabajo frente a los inmigrantes recién llegados. En la industria de la chapa y metal, los sindicalistas encuentran su trabajo chequeando con los contratistas y amigos para saber quién está contratando. Belluzzi, que viene de una familia de generaciones de obreros metalúrgicos, aseguró que las minorías no tenían oportunidades. Y que los dirigentes sindicales se aseguraban de que los blancos consiguieran un trabajo estable.

En 1993, la Comisión de Derechos Humanos de la ciudad señaló que otros cuatro sindicatos de construcción estaban bajo supervisión judicial por discriminar a los trabajadores de las minorías. Pero, el Local 28, con aproximadamente 3.000 miembros, fue puesto en la mira de los tribunales cuatro veces en dos décadas. Sus abogados apelaron hasta llegar a la Corte Suprema, que en 1986 ordenó el programa de Acción Afirmativa.

Los sindicalistas afroamericanos contaron que sólo conseguían trabajo a corto plazo de días o semanas, mientras que los trabajadores blancos eran contratados por meses o años. Era raro que les ofrezcan las horas extras e incluso se quedaron desempleados por meses.

El caso de los trabajadores de la industria metalúrgica revela los Latinos, y otras minorías, enfrentan discriminación. Muchas veces las personas que ocupan cargos de poder, como los dirigentes sindicales y contratistas, pueden favorecer a ciertos miembros del sindicato, en este caso a las generaciones de trabajadores blancos.

¿Vientos de cambio?

Con la aprobación del acuerdo de pago, el Local 28 del sindicato se comprometió a cambiar su sistema de brindar referencias laborales para los miembros, y monitorear que sus miembros tengan acceso igualitario a las oportunidades de trabajo.

En 2013, Nathan Mays, un trabajador veterano de raza negra, se convirtió en el primer afroamericano elegido para ocupar un cargo de funcionario full-time en el sindicato. Mays espera que las desigualdades terminen. Pero también reconoce que cientos de trabajadores de minorías esperaron décadas para recibir algún tipo de compensación por lo perdido. Y los abogados cuentan que muchos murieron esperando.

¿Fue tratado de forma injusta por su empleador?

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*Enlace sólo disponible en inglés.

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