Preguntas que todo padre debería hacer antes de comprar fórmula para bebés

comprar fórmula para bebés

Puntos clave

  • Mira más allá del precio y los reclamos de mercadeo al elegir una fórmula. Lo que más importa es si el producto cumple con los estándares aplicables de seguridad y nutrición, y si se adapta a las necesidades de tu bebé.
  • Las fórmulas estándar, genéricas e importadas que se venden legalmente en los Estados Unidos deben cumplir con los requisitos aplicables de la FDA, aunque los ingredientes, las instrucciones de preparación y las formulaciones aún pueden diferir.
  • Revisa la fecha de "usar antes de", el estado del empaque, las instrucciones de almacenamiento y la fuente del producto antes de comprarlo, y habla con tu pediatra si tu bebé podría necesitar una fórmula especializada.
  • Si tu bebé nació a las 36 semanas de gestación o antes, fue alimentado con una fórmula infantil o fortificante que califique y luego desarrolló ECN, Morgan & Morgan podría revisar lo que sucedió y ayudarte a entender tus opciones legales.

Antes de comprar fórmula para bebés, ayuda a analizar algunas preguntas importantes. Ya sea que elijas fórmula en polvo, líquida, lista para usar o especializada, el objetivo es encontrar una opción que cumpla con las necesidades nutricionales de tu bebé y funcione para tu familia.

Las etiquetas, los ingredientes añadidos, los reclamos especiales y los precios más altos pueden hacer que una fórmula parezca mejor que otra, pero esas características no significan necesariamente que un producto sea la opción correcta para tu bebé. Saber qué buscar puede ayudarte a comparar opciones con mayor seguridad*.

Calidad nutricional: ¿qué contiene?

Para la mayoría de los bebés alimentados con fórmula, se recomienda una fórmula infantil fortificada con hierro. El hierro es importante para el desarrollo saludable de la sangre y el cerebro, y las fórmulas bajas en hierro ya no se comercializan de forma habitual en los Estados Unidos. A menos que tu pediatra recomiende lo contrario, busca una fórmula que proporcione cantidades adecuadas de hierro para tu bebé.

Los carbohidratos proporcionan una fuente importante de energía en la fórmula infantil. La lactosa, el azúcar natural que se encuentra en la leche materna, se usa con frecuencia en las fórmulas estándar, pero no es la única fuente adecuada de carbohidratos. Según la fórmula, los carbohidratos también pueden incluir sólidos de jarabe de maíz, sacarosa, maltodextrina o almidones modificados. Los sólidos de jarabe de maíz son diferentes del jarabe de maíz con alto contenido de fructosa.

La fórmula también contiene proteínas y grasas. Las fuentes comunes de proteínas incluyen leche de vaca, soya y leche de cabra, mientras que las grasas pueden provenir de aceites como girasol, cártamo, canola, coco, soya o palma. Las diferentes fórmulas utilizan diferentes combinaciones según cómo esté diseñado el producto y las necesidades que busca satisfacer.

La mayoría de los bebés pueden tolerar la fórmula estándar a base de leche de vaca. Sin embargo, los bebés con alergia a la proteína de la leche de vaca, ciertas afecciones digestivas u otras necesidades médicas podrían requerir una fórmula especializada. La alergia a la proteína de la leche de vaca es diferente de la intolerancia a la lactosa, así que habla con tu pediatra antes de cambiar de fórmula debido a supuestos problemas de alimentación.

Costo, calidad y marcas especializadas

Los padres a menudo intentan equilibrar el deseo de lo mejor para su bebé con la realidad de los costos. La noticia tranquilizadora es que las fórmulas infantiles vendidas en los Estados Unidos deben cumplir con los requisitos de seguridad y calidad nutricional de la FDA. Las fórmulas importadas comercializadas legalmente en los Estados Unidos también deben cumplir con las normas correspondientes, y no son inherentemente mejores simplemente por ser importadas o más caras.

La fórmula en polvo suele ser menos costosa y se puede almacenar sin abrir en un lugar fresco y seco hasta la fecha de caducidad indicada como "usar antes de" ("use by") en la etiqueta. Una vez abierta, la fórmula en polvo normalmente debe usarse en un plazo aproximado de un mes, aunque siempre debes seguir las instrucciones del fabricante. La fórmula en polvo no es estéril, por lo que una preparación, almacenamiento y manipulación cuidadosos son importantes.

El concentrado líquido y las fórmulas listas para usar suelen ser más caros, pero pueden resultar más convenientes. Ambos se fabrican para ser estériles antes de abrirse, y la fórmula lista para usar no requiere mezclarse con agua. Estas opciones pueden ser especialmente útiles para bebés con mayor riesgo de infección o cuando la preparación segura de la fórmula resulta más difícil.

Las fórmulas genéricas y de marca de la tienda deben cumplir con los mismos requisitos de nutrientes aplicables de la FDA que las fórmulas de marcas reconocidas que se venden en los Estados Unidos. Sin embargo, los ingredientes y las formulaciones aún pueden diferir, así que compara las etiquetas y las instrucciones de preparación en lugar de asumir que dos productos son idénticos.

Las fórmulas especializadas están diseñadas para bebés con necesidades médicas o nutricionales particulares, como ciertas alergias, afecciones metabólicas, trastornos digestivos o bajo peso al nacer. Si crees que tu bebé necesita una fórmula especializada, habla con tu pediatra sobre qué opción podría ser adecuada.

Preguntas sobre el almacenamiento

Los envases de fórmula infantil incluyen una fecha límite en la etiqueta ("use by"). La fórmula en polvo, el concentrado líquido y las fórmulas listas para usar no deben utilizarse después de esa fecha, incluso si el envase nunca se ha abierto. Al comprar fórmula, puede ser útil considerar cuánto consume normalmente tu bebé para no comprar más de lo que probablemente vayas a necesitar antes de la fecha de vencimiento.

La fórmula en polvo sin abrir debe almacenarse en interiores, en un lugar fresco y seco, hasta la fecha indicada en "usar antes de". Evita almacenar la fórmula en garajes, vehículos, áreas al aire libre u otros lugares donde pueda estar expuesta al calor excesivo, a la humedad o a la contaminación. Si un envase está dañado o la fórmula se ve o huele de forma inusual al abrirlo, no la uses.

El concentrado líquido y las fórmulas listas para usar sin abrir generalmente se pueden almacenar a temperatura ambiente hasta la fecha de caducidad, siempre y cuando la etiqueta no indique lo contrario. Una vez abierta, refrigera de inmediato cualquier porción no utilizada y sigue las instrucciones del fabricante sobre cuánto tiempo puede almacenarse de forma segura.

Después de preparar la fórmula, úsala en las dos horas siguientes o refrigérala de inmediato y úsala en un plazo de 24 horas. Una vez que tu bebé comience a beber de un biberón, usa la fórmula dentro de una hora y desecha lo que quede después de la toma.

Aspectos a tener en cuenta

Al comprar fórmula para bebés, revisa el producto con cuidado antes de llevarlo a casa. Las señales de advertencia importantes pueden incluir:

  • Fórmula que ha superado la fecha límite de uso
  • Envases abiertos o empaques dañados
  • Envases con fugas, abultados, oxidados o comprometidos de algún otro modo
  • Cambios en el color, olor o apariencia de la fórmula
  • Productos de vendedores o fuentes que dificultan verificar de dónde provino la fórmula o si fue almacenada y manipulada adecuadamente

Ten especial cuidado al comprar fórmula a través de vendedores externos desconocidos o directamente de fuentes en el extranjero. La fórmula importada puede venderse legalmente en los Estados Unidos, pero los productos comercializados aquí deben cumplir con los requisitos aplicables de la FDA. La fórmula obtenida a través de canales no oficiales podría no cumplir con esos requisitos o podría tener instrucciones de etiquetado, preparación o almacenamiento diferentes de las normas de los Estados Unidos.

Tampoco se recomienda la fórmula infantil casera. Las recetas caseras no han sido evaluadas por la FDA en cuanto a seguridad o idoneidad nutricional y pueden contener una cantidad excesiva o insuficiente de los nutrientes que los bebés necesitan.

Los padres deben elegir la fórmula según las necesidades nutricionales de su bebé y la orientación médica adecuada. Si tu bebé nació a las 36 semanas de gestación o antes, recibió una fórmula infantil o fortificante calificada poco después de nacer y luego desarrolló enterocolitis necrosante (ECN), en Morgan & Morgan podemos revisar lo sucedido y ayudarte a entender tus opciones legales. Comunícate con nosotros hoy mismo para una evaluación gratuita de tu caso.

Hablamos tu idioma.

 

*Enlaces disponibles en inglés.

 

Aviso Legal

Este sitio web es para información general y no constituye asesoría legal.

Facebook comments