Obama no respaldará a ningún candidato que no promueva una reforma del uso de armas

El presidente Barack Obama publicó como colaborador una editorial en el prestigioso diario The New York Times, el viernes 8 de enero, sobre la necesidad de cambiar las leyes para detener la violencia por las armas de fuego en el país.

El mandatario advirtió que también hará todo lo que esté en sus manos como ciudadano. Y en un contexto de contienda electoral por la presidencia 2016, agregó:

“No haré campaña ni votaré ni respaldaré a ningún candidato, aunque pertenezca a mi propio partido, si no promueve una reforma sensata sobre el uso de armas. no apoyaré a un candidato para presidente, ya sea republicano o demócrata. Y si el 90 por ciento de estadounidenses que respaldan una reforma de este tipo están de acuerdo conmigo, tendremos el liderazgo que nos merecemos”.

En 2015, hemos presenciado un preocupante crecimiento en la frecuencia de los tiroteos masivos, y, una vez más, el debate sobre si debería existir mayor control sobre el acceso a las armas en los Estados Unidos fue el centro de la atención en el país. Y el presidente reconoce la situación como una crisis nacional que requiere “una respuesta nacional”.

No obstante, Obama reconoce que: “Será difícil reducir la violencia provocada por las armas de fuego. Está claro que este Congreso no aprobará una reforma sobre el tema que responda al sentido común. No ocurrirá durante mi presidencia. Sin embargo, hay pasos que podemos dar para salvar vidas”.

Recordemos que el martes 5 de enero, el mandatario anunció, en un emotivo mensaje a la nación, una serie de medidas ejecutivas para expandir los exámenes de antecedentes a quienes busquen comprar armas. Durante esa conferencia de prensa, Obama hizo énfasis en los lugares donde la ley actual no se está cumpliendo, como es el caso de las ventas por internet y las ferias de armas.

En la editorial, Obama se refiere a estas medidas: “son los nuevos pasos que tomaré dentro de mis atribuciones legales para proteger a los estadounidenses y mantener las armas lejos de criminales y personas peligrosas. Esto incluye asegurarnos de que todos los involucrados en el negocio de vender armas verifiquen los antecedentes del comprador, aumentar el acceso a tratamientos de salud mental e invertir en la tecnología que aumente los controles de seguridad de las armas. Estas acciones no evitarán todos los actos violentos ni salvarán todas las vidas –pero si conseguimos salvar una sola vida, habrá merecido la pena”.

En cuanto a la industria de las armas el Presidente señalo que el sector “también necesita asumir su responsabilidad. Y eso comienza por los fabricantes”. Y añadió que como estadounidenses “exigimos que todos los productos que consumimos cumplan con altos estándares de calidad para que nuestras familias y comunidades estén a salvo. Nuestros vehículos deben cumplir con requisitos específicos sobre seguridad y emisiones. Nuestra comida debe ser limpia y sana”.

Obama argumentó que la imprudencia que existe en la industria de las armas se debe a “los esfuerzos que el lobby de los productores de armas ha hecho durante décadas” y que “el Congreso ha bloqueado todos los esfuerzos de nuestros expertos en seguridad del consumidor para que los fabricantes de armas cumplan los más básicos estándares de seguridad”.

Subvertir la protección institucionalizada de la industria de las armas será un proceso largo, escribió Obama , pero es desde hace mucho tiempo – y ninguno de los grandes proyectos de ley , sugirió, habría sido fácil .

Obama concluyó su editorial diciendo: “El cambio será difícil. No ocurrirá de la noche a la mañana. El voto a la mujer no se concedió de la noche a la mañana. La liberación de los afroamericanos no ocurrió de la noche a la mañana. El avance en los derechos de los estadounidenses que son gays, lesbianas, bisexuales y transgénero llevó décadas. Y también agregó que sobre esos momentos que “resaltan lo mejor de la democracia y la sociedad de Estados Unidos”.

Puede leer la traducción del editorial completo de Barack Obama, que salió impreso en The New York Times el viernes 8 de enero aquí.

Imagen: nytimes.com/The New York Times, publicación 8 de enero de 2016.

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