Las armas en los Estados Unidos: ¿Solución o problema?

El martes 5 de enero, el presidente Barack Obama anunció en un emotivo mensaje a la nación una serie de acciones ejecutivas para expandir los background checks o exámenes de antecedentes a quienes busquen comprar armas de fuego, haciendo énfasis en los lugares donde la ley actual no se está cumpliendo, como es el caso de las ventas por internet y las ferias de armas.

Cuando recién llegamos a este país, a muchos inmigrantes nos llama la atención la existencia de un culto tan grande a las armas de fuego, enraizado tan profundamente en la cultura de los Estados Unidos. El 31% de hogares estadounidenses las posee, habiendo cerca de 270 millones de armas* en total en manos de la población civil, cifra que no tiene comparación con ningún otro país del mundo.

Recientemente, hemos presenciado un preocupante crecimiento en la frecuencia de los “mass shootings*” o tiroteos masivos, y el debate se abre una vez más: ¿debería existir mayor control sobre el acceso a las armas en los Estados Unidos?

La respuesta, sin embargo, no es sencilla. Existen posiciones bastante apasionadas tanto a favor como en contra, y para emitir una opinión informada es preciso entender la ley y la historia. En este post explicaremos brevemente algunos aspectos claves.

¿Qué dice la Constitución?

La Constitución de los Estados Unidos, en su Segunda Enmienda del 15 de diciembre de 1791, dice:

“A well regulated Militia, being necessary to the security of a free state, the right of the people to keep and bear Arms, shall not be infringed.”

Traducido al español:

“Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas.”

Esta ley, vigente en la actualidad y muy popular entre los entusiastas de las armas, tiene su origen en un contexto histórico bastante diferente al actual, que revisaremos a continuación.

Contexto histórico

Antes de adoptarse la Constitución de los Estados Unidos, allá por el siglo XVIII, cada estado operaba de manera relativamente independiente y contaba con su propia milicia, una especie de ejército compuesto por ciudadanos comunes y corrientes que servían como soldados “part-time” o a medio tiempo a fin de protegerse de amenazas externas o insurrecciones internas. Estos milicianos debían adquirir sus propios equipos, incluyendo armas, municiones y caballos, para poder formar parte de la milicia.

La primera versión de la Constitución de los Estados Unidos establecía la creación de un ejército de soldados profesionales bajo el control y administración del gobierno federal para defender a la Unión de amenazas externas e internas. Cuando la Constitución fue enviada a los estados para su revisión en 1787, la existencia de las milicias entró en cuestión. Muchos líderes, con la memoria aún fresca de los actos de tiranía ejercidos por las fuerzas coloniales británicas, sintieron gran desconfianza por esta nueva centralización del poder, y consideraron que la existencia de las milicias estatales haría un contrapeso efectivo al poder del ejército central. Por ello fue redactada la Segunda Enmienda a la Constitución, a fin de asegurar que cada estado tuviera su propia milicia integrada por sus ciudadanos.

En la actualidad, las posiciones tanto favorables como contrarias a un mayor control sobre el acceso a las armas se basan, por lo general, en las diferentes lecturas o interpretaciones de esta Segunda Enmienda.

Diferentes posiciones

Sólo en lo que va del 2015, ya ocurrieron 355 “mass shootings*” a lo largo de los Estados Unidos (¡más que días en el año!), y se dice que mueren en promedio 90 personas cada día víctimas de la violencia por armas de fuego, convirtiendo a los Estados Unidos, por un amplio margen, en el país industrializado más afectado por este problema.

Ante tales cifras, existen opiniones bastante divididas respecto a implementar o no un mayor control sobre el acceso a las armas de fuego por parte de la población civil. Quienes apoyan esta medida sostienen que es necesario realizar un examen de antecedentes* (background check en inglés). Esto, lo proponen con el objetivo de impedir el acceso a armas de fuego a personas con antecedentes penales y problemas psicológicos o psiquiátricos, ya que de esta forma se reduciría significativamente la violencia armada sin impedir el acceso a las armas a quienes califiquen como personas aptas tras haber cumplido con el examen. Actualmente existen numerosas organizaciones en campaña, que buscan presionar a las autoridades para que se introduzca este tipo de legislación, estando entre las más importantes la Coalición para Detener la Violencia por Armas* (CSGV por sus siglas en inglés: Coalition to Stop Gun Violence).

Por otro lado, existen sectores más conservadores, que piensan que un mayor control sobre el acceso a las armas de fuego no sólo iría en contra de la Segunda Enmienda, sino que acabaría por impedir a muchos ciudadanos respetables el acceso a armas con las cuales defenderse, mientras que los delincuentes y malhechores siempre encontrarán maneras ilegales de acceder a pistolas, fusiles, rifles o ametralladoras. Dentro de este grupo, alguna gente piensa incluso que estos esfuerzos tienen, además, la finalidad oculta de desarmar a la población para implantar así una especie de tiranía federal en pleno siglo XXI de la cual los estados no podrán defenderse. Esta posición se encuentra liderada por la Asociación Nacional del Rifle (NRA* por sus siglas en inglés: National Rifle Association), organización bastante polémica, acusada de servir como herramienta de presión por parte de los fabricantes de armamento y municiones para evitar cualquier tipo de legislación que regule, siquiera discretamente, el acceso a las armas por parte de civiles.

Y a usted, ¿qué le parece? Ante la escalada de violencia armada en los Estados Unidos, ¿Son las armas una solución o parte del problema? Le invitamos a sacar sus propias conclusiones y a compartirlas con nosotros en las redes. Y si tiene dudas legales, no dude en consultar con nuestros abogados llamándonos por teléfono o llenando nuestro formulario.

 

*Sólo disponible en inglés.

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