Abuso y negligencia en el asilo de ancianos

Cuando nuestros seres queridos alcanzan la tercera edad, ellos merecen más que nunca una vida digna y plena que retribuya todo el trabajo y sacrificio que ofrecieron por nosotros cuando eran más jóvenes. Muchas veces, debido al estilo de vida en los Estados Unidos, resulta difícil para la familia el hacerse cargo de un adulto mayor, y la mejor manera de ofrecerle bienestar es confiar su cuidado a un asilo de ancianos, donde ellos pueden compartir actividades con otras personas de su edad, hacer nuevos amigos y recibir atención por parte de personal especializado.

Lamentablemente, algunos de estos centros contratan gente inescrupulosa que brinda un servicio cuestionable y en algunos casos incluso atenta contra la integridad física y emocional de quienes han sido puestos a su cargo. Si su ser querido se encuentra en una situación así, recuerde que usted y su familia no están solos. En abogados.com nuestros profesionales bilingües están listos para defender su caso de abuso en asilo de ancianos y ayudarles a hacer justicia mediante la ley.

Si usted sospecha que su familiar es o ha sido víctima de abuso o negligencia en un asilo de ancianos, es necesario contar con pruebas. Preste atención y tome nota si usted detecta las siguientes señales:

Marcas visibles en el cuerpo

Los moretones, marcas de presión, costras, quemaduras o cicatrices podrían no ser resultado de un accidente sino consecuencias de golpes y maltrato físico en el asilo de ancianos, lo cual representaría un gravísimo hecho que no debe ser pasado por alto. Si dichas marcas aparecen además cerca de los pechos o en la zona genital, podrían incluso ser indicios de abuso sexual, por lo cual es crucial que usted contacte a un abogado de inmediato si detecta este tipo de lesiones.

Si bien es penoso y doloroso hablar de estos asuntos, es importante entender que es aún peor ignorarlos o permitir que sigan ocurriendo por quedarnos en silencio. Es necesario tomar medidas y recurrir a profesionales que asuman estos casos con la seriedad que se merecen, para así poner a salvo a su ser querido y ofrecerle la vida digna que se merece.

Abandono sin explicación de actividades cotidianas o depresión inusual

¿Ya no quiere ver su programa favorito? ¿Dejó repentinamente de jugar a las cartas o al dominó? ¿Ya no habla con los amigos? ¿Tiene pesadillas? ¿Su estado de ánimo ya no es el de siempre? Estos cambios pueden tener varias causas, y una de ellas podría ser maltrato verbal o emocional, ya sea por parte del personal del asilo de ancianos o de otros pacientes.

Su ser querido no sólo merece el bienestar físico, sino también paz y tranquilidad, y en cualquiera de estos casos es deber del asilo velar por la salud emocional del adulto mayor y también responder ante la ley por incumplimientos de esta importante responsabilidad.

Úlceras por decúbito o llagas de cama

Es saludable y recomendable para personas de la tercera edad el cambiar de postura cada cierto tiempo, mejor aún si pueden caminar o en todo caso realizar algún tipo de actividad física, por más modesta que esta sea. Si su ser querido presenta úlceras de decúbito o llagas de cama, está muy claro que pasa más tiempo que lo saludable echado en su cama o sentado en la misma silla y esto es considerado una grave negligencia por parte del personal del asilo de ancianos.

Necesidades médicas no atendidas

Las dolencias propias de la edad avanzada (artritis, reumatismo, diabetes, problemas cardiacos, dolor muscular, problemas digestivos, entre muchos otros) exigen a los ancianos tomar más medicamentos que el promedio, siguiendo un calendario y suministrando dosis controladas; así como también, en muchos casos, el seguimiento de una dieta restringida.

Es por ello vital que el personal del asilo de ancianos ofrezca un monitoreo constante para asegurar que el adulto mayor reciba sus medicamentos a las horas indicadas y en las cantidades recetadas por el médico y que solo se le sirvan alimentos permitidos. El incumplimiento de este deber constituye un gran riesgo para la salud e incluso la vida de su ser querido, por lo cual es necesario tomar cartas en el asunto de inmediato.

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Mala higiene

Cuando uno alcanza cierta edad, es posible que no sea capaz de tomar un baño, lavarse, cambiarse de ropa o cambiar de sábanas por sí mismo, o que ya no se acuerde de hacerlo todos los días. Quizás tampoco pueda encargarse de limpiar la habitación, sacar la basura o desinfectar el inodoro. Es por ello responsabilidad del personal de un asilo de ancianos asegurar la higiene del adulto mayor, ayudándolo con el aseo diario y vestimenta de manera periódica y constante, cambiando las sábanas de su cama con regularidad y contando con servicios de limpieza y fumigación.

Si su ser querido presenta piojos o liendres (coquitos), hongos, mugre y/o mal olor, picaduras de chinches (bedbugs) o pulgas, no viste ropa limpia todos los días, o quizás el lugar donde duerme luce sucio y descuidado, el asilo no está cumpliendo su labor, y es su deber tomar acción ante la ley por medio de un abogado.

Pérdida repentina de peso

Las personas de la tercera edad que viven en un asilo de ancianos pueden sufrir pérdida del apetito debido al deterioro de su sistema digestivo o también a causa de la pérdida de las facultades cerebrales que manejan la memoria y las sensaciones de hambre y saciedad. Por otro lado, un sistema digestivo de edad avanzada puede tener dificultad procesando algunos alimentos, por lo cual es muy común que tengan una lista de alimentos prohibidos por su médico y que deban compensar los nutrientes y vitaminas mediante suplementos u otros alimentos permitidos.

Por esta razón, es fundamental que el personal del asilo de ancianos controle muy de cerca la ingesta de alimentos del adulto mayor, asegurándose de proporcionarle tres comidas al día y que estas sean balanceadas en los nutrientes necesarios para asegurar un peso saludable y el funcionamiento apropiado del organismo.

Es importante también observar muy de cerca el entorno y las conductas del anciano, ya que un cuadro depresivo o de ansiedad podría resultar en desórdenes alimenticios, y a la vez podría ser un llamado de alerta sobre posible maltrato físico o psicológico. Si usted observa una pérdida de peso repentina en su ser querido durante su estancia en un asilo de ancianos, es importante prestar atención a todos los factores que podrían estarla ocasionando, y en caso se descubra que el asilo ha faltado a sus deberes, un abogado podrá guiarle en los pasos a seguir ante la ley.

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